Transitar por el tiempo es
nuestro destino,
tratando de mantener un equilibrio.
El hombre gris se tiñe de este color
en la monotonía de
su reloj.
Solo cuando nos acercamos
a los extremos de nuestra propia escala,
es
cuando rompemos ese equilibrio,
y lo gris tal vez se transforme
en una
nueva primavera.